Sergio Peña regresó al fútbol peruano con el club que lo catapultó a la profesional. Su llegada a la victoria no solo marcó una diferencia en el mediocampo blanquiazul, sino también la posibilidad de jugar al lado de su ídolo, su tío, Paolo Guerrero.

Debutó a la temprana edad de 16 años. Pepe Soto, por aquel entonces técnico de los blanquiazules, lo mandó desde el arranque en el empate a dos de local ante León de Huánuco, el 18 de febrero del 2012 por el Torneo Descentralizado, logrando registrar en su primera etapa 30 apariciones y 3 asistencias.

Emigrar al extranjero le permitió abrirse paso en la selección peruana, siendo considerado en las convocatorias frecuentes de Ricardo Gareca y formando parte del grupo de la histórica clasificación al Mundial de Rusia 2018. Sin embargo, el sueño de jugar la Copa del Mundo no se concretó, ya que fue reemplazado en la lista final. Precisamente, por Guerrero, quien libró un castigo ante la FIFA para jugar el mundial, tras salir positivo en el control antidoping, posterior al duelo frente a Argentina.

Peña, además de tener a Paolo como referente en el deporte, también es nieto de Alicia Barrera, ex atleta peruana de vallas, que ostentó el récord de 80 metros en esta modalidad a mediados de 1960.

No es la primera vez que logran coincidir futbolistas con un lazo familiar en común dentro de un equipo. En su momento, Walter y Óscar Vílchez compartieron vestuario jugando para los íntimos, conquistando el título en la campaña 2003/04.

Claudia Flores, madre de Sergio Peña, en compañía de Alicia Barrera, ex atleta peruana y abuela del seleccionado peruano.

Redacción: Kevin Montero